Falta de motivación

¿Qué es lo que a ti te motiva?

La palabra motivación viene de “motif”, que significa motor o algo que genera movimiento. Por lo tanto, estar motivados es tener una razón o deseo que nos lleva a actuar. Ese deseo es tu punto de partida. Pero es importante que lo desees con intensidad, con la mente y el corazón. Por lo tanto, tiene que ser importante para ti. No para otras personas. Sólo así, vas a estar dispuesto a hacer el esfuerzo necesario.

Tenemos dos fuentes básicas de motivación:

1) La que nace de nuestro interior, de nuestras metas, sentido de vida, propósitos y esperanzas.

2) La que surge del medio ambiente. De los posibles “premios” que nos da la sociedad: dinero, fama, atención, reconocimiento y aprobación de los demás, etc.

Esta motivación externa es la más común y mucha gente cree que es la mejor o la única que existe. La motivación externa es importante, pero la interna es determinante. Continue reading

¿Angustia o depresión?

La paciente, una mujer de cincuenta y cinco años, madre de tres adolescentes, ha estado en el consultorio quejándose con frecuencia de malestares somáticos imprecisos y variables. Está inquieta, moviendo su cuerpo – y sus pensamientos– en forma espasmódica e inconexa; refiere que “el corazón late demasiado rápido”, que tiene dificultad para conciliar el sueño, que está “nerviosa todo el tiempo”. Sus manos están pegajosas y húmedas, y su frecuencia cardíaca está levemente aumentada; por lo demás su examen físico –nuevamente– no presenta nada llamativo. La paciente obviamente está angustiada. ¿Pero es su angustia una enfermedad en sí misma o un síntoma de depresión? Si la angustia es una enfermedad ¿se presenta sola o coexiste con la depresión? Sin embargo, es más habitual que el paciente presente síntomas de ansiedad como parte de la constelación global de síntomas que conducen al diagnóstico de depresión. La angustia es fácilmente detectable, mientras que la depresión primaria pasa desapercibida. Continue reading

¿Qué significa tener miedo al éxito?

¿Miedo al éxito? Parece ilógico.
Aparentemente todos deseamos ser exitosos, ¿o no?
El éxito causa temor por el significado que le damos.

El éxito nos da miedo, cuando:

  1. Consideramos que el éxito demuestra nuestro valor como personas.

    Si pensamos así, una vez alcanzado cierto nivel, creemos que tenemos que mantenerlo a toda costa para no perder ese valor adquirido.

    Lo que significaría, tener éxito en todo lo que hacemos.
    No fallar nunca.
    Esto es imposible.

    Ante esta creencia errónea, la gente prefiere estancarse en donde considera, que puede mantenerse fácilmente.

    Continue reading

Adolescencia Problemática Actual

La adolescencia y la problemática inherente a ella es un tema vasto y complejo. Es una etapa de la vida en la cual tanto padres como hijos se tienen que enfrentar a conflictos generados por problemas emocionales, familiares y de conducta de sus hijos. Muchos padres simplemente tildan ésta etapa como “los años difíciles” que son normales en la vida de sus hijos y adoptan la actitud del avestruz. Entierran la cabeza en la arena hasta que haya pasado la tormenta. ¿Pero, realmente tiene que ser así? ¿Qué tan “normal” es que una persona joven que está despertando a la adultez experimente tantos conflictos consigo mismo y con su entorno?

Continue reading

LA CONDUCTA AGRESIVA EN LOS NIÑOS

Una de las grandes dificultades de los padres es saber cómo tratar la conducta agresiva de sus hijos ya que, a menudo, nos enfrentamos a la desobediencia y a la rebeldía de los hijos. La agresividad es un trastorno que, en exceso, y si no se trata en la infancia, probablemente originará problemas en el futuro, y se plasmará en forma defracaso escolar, falta de capacidad de socialización ydificultades de adaptación.

¿Qué entendemos por agresividad en los niños?

Cuando se habla de agresividad, se está hablando de hacer daño, físico o psíquico, a una otra persona. De una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, tirones del pelo… a otra persona. Este comportamiento es relativamente común y, a menudo, aparece cuando el niño cumple un año.

Continue reading

PENSAMIENTOS DESTRUCTIVOS

Somos lo que pensamos, por eso es tan importante observar a nuestros pensamientos, unos ejemplos de 13 tipos de pensamientos destructivos:

1.sobreestimar el significado: (exageración), significa exagerar la importancia de los acontecimientos (hacer una montaña de un grano de arena), pregúntate si lo que sucede, o las consecuencias que crees que tendrá son tan graves como supones, está relacionado con el catastrofismo, cuando tenemos un pensamiento exagerado también nuestras emociones serán exageradas por lo tanto poco sanas.

2.generalización excesiva: suponer que lo que sucede en una o varias situaciones va a suceder en todas o en casi todas las situaciones, por ejemplo si el otro día se paró el ascensor ¿significa eso que hoy va a volver a pararse? , no somos adivinos y no sabemos lo que pasará por lo tanto no debemos adelantarnos a los acontecimientos y generalizar las situaciones ya que nos quitaremos la oportunidad de que las cosas cambien.

Continue reading

Comunicación efectiva entre padres y hijos

Definición

La comunicación es el intercambio de información entre dos o más personas. Esta puede ser verbal, por ejemplo cuando dos personas conversan, o puede ser no-verbal, como la información que percibimos a través de la expresión en la cara de una persona que gestualmente le hará saber si está enojada o alegre; dentro de la comunicación no verbal la comunicación física tiene gran importancia: un beso, un apretón de manos, o un abrazo transfieren cantidad de información. La comunicación puede ser positiva, negativa, efectiva o inefectiva.

La comunicación en la familia tiene una función mas importante que la pura información; es un puente de doble vía que conecta los sentimientos entre padres e hijos. La comunicación familiar es básica para ayudar a los niños a desarrollar una autoestima fuerte, una personalidad saludable y unas buenas relaciones sociales.

Continue reading

Maltrato psicológico y abandono infantil

El abandono infantil, también llamado maltrato psicológico, es una forma de maltrato a los niños y ocurre cuando alguien intencionalmente no le suministra al niño alimento, agua, vivienda, vestido, atención médica u otras necesidades.

Otras formas de abandono infantil abarcan:

  • Permitir que el niño presencie actos de violencia o maltrato severo entre los padres o adultos.
  • Ignorar, insultar o amenazar al niño con violencia.
  • No suministrarle al niño un ambiente seguro y de apoyo emocional por parte de los adultos.
  • Mostrar descuido imprudente por el bienestar del niño.

Continue reading

Educación de los hijos

No nacemos aprendidos, ¿cómo educar mejor?

Nos capacitamos para ser profesionales competitivos, para desarrollar ciertas habilidades, para aprender un idioma… ¿y qué tanto nos capacitamos para ser padres dotados de herramientas educativas? Ser padre es una tarea apasionante pero a la vez retadora pues requiere del aprendizaje de destrezas que repercutirán directamente en la vida nuestros hijos.

Existen algunos principios básicos en la educación de los hijos, los cuales han sido claramente descritos por el autor Tomás Melendo en uno de sus libros*. A continuación citamos las ideas principales de cada principio, que lejos de ser “recetas” resultan ser sabias enseñanzas en el arte de educar.

1. Padres ejemplares…por amor. Mas enseña la vida, que cualquier teoría.

Los niños tienden a imitar las actitudes de los adultos, en especial la de aquellos que quieren y admiran, por eso decimos que los padres educan o deseducan con su ejemplo. Los padres coherentes controlan su enfado y no vuelcan su mal humor sobre el primero que encuentren en el camino. Saben que no hay mejor modo de enseñar algo a un niño que hacerlo con él o incluso antes de él. La situación contraria, es decir la incongruencia entre lo que se dice y lo que se vive, es uno de los mayores males que unos padres pueden hacer a sus hijos. No sobra decir que las normas del hogar las deben cumplir tanto los padres como los hijos.

2. Amar: animar y recompensar. Quererlos como son; es decir, como están llamados a ser; es decir mejor de lo que son.

Con las mejores intensiones muchos padres creen que conseguirán un cambio en sus hijos si les señalan lo que hacen mal. No obstante, la crítica refuerza todavía más el mal comportamiento que intentamos corregir. Si por una excesiva insistencia en sus defectos y una paralela ignorancia de lo que realiza bien, damos la impresión de que solo estamos con él para regañarle, seguirá actuando mal, incluso de forma inconsciente, con el único fin de llamar la atención.

Para inspirar en un niño una imagen positiva de sí mismo y habilidades sociales básicas, la clave es comunicarle que comprendemos sus sentimientos, pues le estamos comunicando que es aceptado incluso cuando está enfadado, asustado o triste. Esto le ayuda a sentirse bien consigo mismo, lo cual hace posible el crecimiento y el cambio positivo. Sin embargo debemos tener presente: aceptar sus sentimientos, pero no siempre su conducta. Si lo vemos caer en algún defecto, resultará más eficaz una palabra de ánimo que echárselo en cara y humillarlo.

3. La autoridad, manifestación de “buen amor”. Autoridad razonable y razonada.

Para educar no basta el cariño, el ánimo y el buen ejemplo. Hay que ejercer la autoridad, entendiéndola como un servicio, y explicar siempre que sea posible, y con la mayor brevedad, las razones que nos llevan a aconsejar, reprobar, prohibir o imponer una conducta. El autor Diego Macia nos dice muy acertadamente que “hoy es muy frecuente oír hablar de la desobediencia de los hijos, pero sería más adecuado hablar de la falta de autoridad de los padres”. Esa autoridad tan necesaria no puede estar basada en el “porque yo lo digo”. Los padres autoritarios producen primero temor y posteriormente rebeldía en sus hijos.

A menudo los padres provocamos inseguridad en nuestros hijos mediante una pedagogía tambaleante: reglas válidas hoy pero no mañana, límites que varían según el estado de ánimo, consecuencias con las que se amenaza pero nunca llegan. Los niños necesitan padres consecuentes, que sean estables, constantes y predecibles en sus reglas y decisiones. Un criterio básico en la educación del hogar es que deben existir muy pocas normas pero muy fundamentales. Esas normas siempre se debe lograr que se cumplan, y a la vez dejar libertad en todo lo que es opinable, así los gustos del hijo no coincidan con los nuestros.

4. Regañar y castigar, también como prueba de amor. Lo primero, el bien del hijo.

Para que una reprensión sea educativa ha de resultar clara, sucinta y no humillante. Por tanto hay que aprender a regañar de manera correcta, explícita, breve y después cambiar el tema de conversación, teniendo en cuenta que las reprimendas gozan de escaso valor educativo. Antes de decidirse a imponer un castigo, conviene estar seguros de que el niño era consciente de la prohibición o del mandato. Convendrá también elegir el lugar y el momento para reprenderles, nunca un castigo ha de ser ni parecer un simple desahogo de nuestro mal humor, de nuestro cansancio, o de nuestro orgullo herido, por eso en ocasiones es preferible “salir de la escena” y esperar hasta recuperar el propio dominio para poder hablar con la debida serenidad y con mayor eficacia.

5. Formar la conciencia: amar lo bello y lo bueno. Interiorizar criterios

Nuestros hijos se mueven en un ambiente permanentemente bombardeado por ideales que no siempre coinciden con una visión adecuada del ser humano y por lo tanto es prioritario que ellos interioricen y hagan propios los criterios correctos, aprendiendo a distinguir lo bueno de lo malo y que tengan la fuerza de voluntad para llevar a cabo aquello que deben hacer por más de que les resulte molesto o costoso.

Es muy importante educar en positivo. Hacerles ver que vivir bien resulta mucho más atractivo y gozoso que actuar incorrectamente. De nuevo aquí sale a relucir la roca firme de nuestro ejemplo claro y constante. Para hacerles comprender a los hijos la moralidad de los actos hay que preguntarles con frecuencia el porqué de determinados comportamientos. Según sus respuestas se les hará ver la posible injusticia, soberbia o envidia que los ha motivado. Para formar la conciencia también puede ser útil comentar noticias o situaciones que vemos a diario en el ambiente. Finalmente, deben ponerse los medios para que los hijos vayan tomando gradualmente sus propias decisiones.

6. Amor equivocado, hijos malcriados. Los antojos… ¡para las embarazadas!

Se malcría a un hijo con desproporcionadas o muy frecuentes alabanzas, con indulgencias y condescendías respecto a sus antojos. Se maleduca también convirtiéndolo a menudo en el centro de interés de todos, y dejando que sea él quien determine las decisiones familiares. Un pequeño rodeado de excesiva atención y de concesiones inoportunas, una vez fuera del ámbito familiar, se convertirá, si posee un temperamento débil, en una persona tímida e incapaz de desenvolverse por sí misma. Si por el contrario tiene un temperamento fuerte, se transformará en un egoísta, capaz de servirse y aprovecharse de los otros… o de llevárselos por delante.

Frente a los caprichos de los niños, no hay que ceder: habrá simplemente que esperar a que pase la pataleta, sin nerviosismo, manteniendo una actitud serena, casi de desatención y al mismo tiempo, firme.

Cuando estamos en público, sentimos una presión adicional acerca del comportamiento de nuestros hijos, ya que ellos tienen que hacernos quedar bien. Algunos niños sienten esta presión y entonces suelen portarse mal a propósito para demostrarnos “no soy tu muñeco”. En estas situaciones públicas tan incómodas es esencial recordar que nuestro hijo es más importante que el extraño que nos mira, lo que nos permitirá centrar la atención en las necesidades del hijo, y no pretender aparecer como “un buen padre” ante los ojos de los demás.

7. Educar la libertad, por amor y para el amor. La verdadera libertad

La auténtica libertad consiste en querer el bien del otro, en amar. A veces cuesta mucho “soltar” a los hijos, pero en últimas el objetivo de nuestra educación es que ellos desarrollen sus propios recursos para confiar en sí mismos. Cuando la dependencia de los hijos respecto a sus padres se prolonga más allá de lo imprescindible se considera un “fracaso” en la educación. No podemos olvidar que ningún hijo es propiedad de los padres; se pertenece a sí mismo.

Educar en la libertad significa:

  • Permitir y promover que los hijos se auto determinen y escojan entre varias posibilidades. Conceder con prudencia una creciente libertad los vuelve responsables.
  • Ayudarles a distinguir lo que es bueno (para los demás y por ende para la propia felicidad).
  • Animarles a elegir siempre por amor.
  • Hacer un esfuerzo por confiar en la capacidad del hijo de decidir por sí mismo. (Nuestros pensamientos sobre el hijo confirman o limitan lo que ese hijo puede hacer).

*Adaptado del libro: Todos educamos mal… pero unos peor que otros. Tomás Melendo Granados. Ediciones Internacionales Universitarias, S.A. Madrid 2008.

Fragmentos Extraídos de http://www.lafamilia.info/

CÓMO ACTÚA EL ALCOHOL SOBRE LAS EMOCIONES

Los psicólogos están de acuerdo en que el alcohol se utiliza como remedio para superar emociones molestas. El consumidor crónico de alcohol no intenta superar las circunstancias de vida problemáticas generadoras de estrés (por ejemplo, la separación), sino los estados emocionales negativos que de ello resultan (por ejemplo, la soledad, la amenaza que pesa sobre el sentimiento de autoestima).

Continue reading